Sesión 13. Club MACONDO: El palacio azul de los ingenieros belgas, de Fulgencio ARGÜELLES

Publicado en Club MACONDO el 11 de Abril, 2012 por Club de lectura – Deja tu comentario

En la próxima sesión que tendrá lugar el 30 de abril (19:15), comentaremos el libro de Fulgencio Argüelles: El palacio azul de los ingenieros belgas.

Fulgencio Argüelles (Orillés – Asturias, 1955). Tras su infancia en Asturias, estudia psicología en las universidades de Comillas y Complutense de Madrid, especializándose en sociología del trabajo y de las organizaciones. En 1997 regresa a Asturias para residir en Cenera (Mieres), lugar de gratos e imborrables recuerdos para él. Antes de la aparición de su primera novela recibió varios premios por sus relatos cortos, tanto en castellano (Aller, Guardo o Internacional de Meres) como en asturiano (Carreño, Lena o Bilordios de Pinón).

Ha publicado las novelas Letanías de lluvia, Premio Azorín de 1992; Los clamores de la tierra, 1996; Recuerdos de algún vivir, Premio Principado de Asturias 2000 y El Palacio azul de los ingenieros belgas, Premio Café Gijón 2003. A sus novelas, se añaden los libros de relatos: Del color de la nada y Seronda, éste último en asturiano y en colaboración con el pintor, también asturiano, J. Enrique Maojo.

El palacio azul de los ingenieros belgas es una novela que nos sitúa en torno a los años de la Dictadura de Primo de Rivera, 1934, años revolucionarios en Asturias; una época que se llamó, “de las chimeneas”, cuando llegaron empresarios industriales dispuestos a explotar los grandes recursos de esa tierra. Los ingenieros llegaron de Bélgica y pertenecían a esa clase acomodada que poseía el poder porque era dueña del trabajo en la mina, de la salud o la enfermedad que ese trabajo conllevaba, de la educación y hasta del agua y el aire que se respiraba, que promovían mejoras sociales con la única finalidad de aumentar la productividad y, por lo tanto, sus ganancias.

La historia nos la va contando un niño, Nalo, al que el autor hace evolucionar poco a poco ante nuestros ojos, y en palabras del propio autor, “es un aprendiz de jardinero empeñado en buscar y alcanzar la sabiduría”. Nalo es un personaje creíble, que inicia el relato siendo aun niño y nos llevará de su mano por la historia, mostrándonos la convivencia entre dos mundos: ricos y pobres, en una visión personal carente de rencor porque Nalo tuvo la suerte (se lo debe a su abuelo) de no entrar a trabajar en las minas para ganarse la vida y, a través de su trabajo como jardinero, pudo aprender, crecer sano por dentro y por fuera. Desde su juventud y su falta de rencor fue capaz de ver los acontecimientos sociales que ocurrían a su alrededor. Supo aprovechar la oportunidad que la vida le daba. A medida que el personaje crece, la novela refleja su búsqueda constante del conocimiento y la perfección, por ello Nalo entenderá el amor como la manifestación más humana del conocimiento compartido. Y todo ello, con un estilo literario muy elaborado, de frases largas y vocabulario muy culto. Sus comparaciones y metáforas están siempre llenas de poesía y sonoridad.

Pero el libro es mucho más, no hay personaje de la novela que no sea especial: su hermana, la dulce y poética Lucía, una mujer muy adelantada a su tiempo, con la que sufrimos y a la que llegamos a perdonar todo; su madre, amargada y carente de compasión; su padre, un minero al que conocemos en su propio entierro pero al que tan bien llegamos a distinguir a través del libro; su abuelo, fundamental para el futuro de Nalo; la abuela, que curiosamente siempre se expresa a través de refranes; Eneka, un hombre cabal, sensato y sensible, un personaje extraordinario que había leído toda la Enciclopedia Universal; Elena, su primer amor; Julia, la niñera, con quien descubre el sexo; Jacob y su hermano Hendrik, los ingenieros belgas, y Geertghe esposa de Hendrik que junto con el abuelo de Nalo dan un sentido a la novela, pues a través de lo que el protagonista nos cuenta podemos intuir lo que hubo o hay entre ellos. Encontramos otros personajes secundarios, pero no por ello menos importantes para la historia. Y a través de la vida de esos personajes, el autor nos introduce en importantes momentos históricos que anuncian grandes cambios.

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Sesión 13. Club ÉBANO: Las uvas de la ira, de John STEINBECK

Publicado en Club ÉBANO el 11 de Abril, 2012 por Club de lectura – 9 Comentarios. Haz el tuyo

En la próxima sesión que tendrá lugar el 30 de abril (11:00), comentaremos el libro de John Steinbeck: Las uvas de la ira.

John Steinbeck (Salinas, California, 1902 – Nueva York, 1968). Estudió en Salinas y luego en la Universidad de Stanford pero nunca se graduó. Desempeñó distintos oficios y, en 1925, fue a Nueva York para trabajar como free-lance en el New York American, pero fue despedido. Regresó a California un año después. El resultado de aquella experiencia sería en su ensayo publicado en The New York Times titulado Making of a New Yorker, publicado en 1946.

En 1929 escribió su primera novela, La Copa de Oro (Cup of gold: A life of Sir Henry Morgan, Buccaneer, with Ocasional Reference to History), una historia de ficción histórica basada en la vida de Henry Morgan, que no tuvo éxito. En 1935 escribió Tortilla Flat, con la cual recibió su primer premio literario: La Medalla de Oro para la mejor novela escrita por un californiano concedido por el Commonwealth Club of California. Este compendio de historias humorísticas obtuvo cierto éxito. Con De ratones y hombres e In Dubious Battle, ambos publicados en 1936, sus obras adquirieron mayor seriedad pues inicia una serie de novelas que retrata a las clases medias durante la Gran Depresión. La primera narra la vida y sueños de dos trabajadores del campo de California; tuvo un gran éxito entre la crítica, y Steinbeck fue galardonado con el New York Drama Critics Award. La novela fue llevada al teatro y gozó también de gran popularidad.The Long Valley, de 1937 y Their Blood is Strong,de 1938, son obras teatrales.

En 1939, publicó Las uvas de la ira, considerada su mejor obra. Basada en artículos periodísticos que había escrito él mismo en San Francisco. John Ford hizo después una adaptación clásica al cine en 1941, con Henry Fonda que es considerada como una de las mejores 25 cintas en la historia de EE.UU.  En 1940, recibió el premio Pulitzer, pero su éxito no estaba libre de controversia: las ideas políticas de Steinbeck, crítico con el capitalismo y a favor de las reformas llevadas a cabo por Franklin D. Roosevelt con el New Deal para favorecer a la clase trabajadora, le conllevaron la condena del sector tradicionalista, sobre todo en su propio estado. En 1952 publicó Al este del Edén, que también sería llevada al cine por Elia Kazan, en una película que protagonizaría James Dean. Tal vez por la repercusión que estas dos novelas alcanzaron tras ser llevadas a la gran pantalla, se consideran sus obras cumbre, siendo sin duda Las uvas de la ira la principal. Recibió el premio Nobel de literatura en 1962. Murió el 20 de diciembre de 1968 en Nueva York.

John Steinbeck escribió su obra maestra Las uvas de la ira con 37 años, en 1939, al final de la Gran Depresión. El libro fue también uno de los más prohibidos en la historia de ese país pues su autor fue estigmatizado como comunista y anticapitalista por mostrar apoyo a los trabajadores pobres. Escribió la novela en medio de la última Cuarta Crisis. Sus temas de la inhumanidad del hombre hacia el hombre, la dignidad e ira de la clase trabajadora, y el egoísmo y codicia de la clase acaudalada parecen verosímiles en la actualidad.

Las uvas de la ira es la crónica de una familia, los Joad, depauperada en su viaje hacia una tierra de promisión, buscando trabajo y mejores condiciones de vida. Steinbeck sabe trascender lo puramente propagandístico o moralizante creando unos personajes de ficción llenos de profundidad y humanidad, auténticos luchadores que no dudan en denunciar los abusos del poder y la despiadada crueldad y desamparo que sufren los más débiles. Fue una obra muy polémica en el momento de su publicación, y resultó profundamente transgresora en su época. Está ambientada en la década de 1930, cuando Estados Unidos sufre una gran crisis económica tras el crack del 29. Describe el proceso por el cual los pequeños productores agrícolas son expulsados de sus tierra por cambios en las condiciones de explotación de las mismas y obligados a emigrar a California donde el tipo de agricultura requiere mano de obra durante la cosecha. En concreto, narra las dificultades de esta familia en su éxodo desde Oklahoma hacia California en busca de mejores condiciones de vida. Steinbeck exalta los valores de la justicia y la dignidad humana en una Norteamérica que vive una etapa de profunda injusticia económica y política.

Los antecedentes de esta novela se encuentran en el verano de 1936, cuando Steinbeck, por encargo del diario The San Francisco News, escribió siete reportajes sobre la emigración a California de los granjeros del Medio Oeste, arruinados por una sequía terrible. Si Las uvas de la ira (escrita en 1939) es la obra del Nobel norteamericano que mejor encarna su preocupación social, Los vagabundos de la cosecha se puede considerar su versión en miniatura. Estos reportajes, escritos con un estilo desnudo y claro, permiten mirar a “Las uvas…” como a algo más que una novela. Ponen en evidencia que Steinbeck se basó, no sólo de su propia experiencia, sino de los personajes y los casos reales que conoció para escribir estos textos.

Tom Joad, el protagonista de la novela (por siempre asociado al rostro atormentado de Henry Fonda en la película de John Ford, de 1940) pudo ser cualquiera (o una mezcla de varios) de aquellos miles de inmigrantes de Oklahoma Kansas o Tejas, conocidos como okies, que perdieron sus granjas por la presión combinada de la Gran Depresión, las catastróficas tormentas de polvo que destruyeron las tierras de cultivo y la voracidad de los bancos. Steinbeck los conoció mientras se documentaba para sus reportajes con la ayuda de Tom Collins, director de un campamento de acogida (inspirador claro del Jim Rawley de Las uvas…) en el que se trataba a estos “vagabundos de la cosecha” como a seres humanos.

El “Cuenco de polvo” fue un período de fuertes tormentas de polvo que causaron un importante daño ecológico y agrícola en las tierras de las praderas del medio oeste entre 1930 y 1936, afectó 40.000.000 hectáreas, centradas en los estados de Texas y Oklahoma y los pequeños agricultores los que más la sufrieron. Millones de hectáreas de tierra laborable fueron inutilizadas y cientos de miles de personas se vieron obligadas a abandonar sus hogares de toda la vida. Se fueron por la Ruta 66 hacia la tierra prometida: California. Muchas de esas familias, conocidas frecuentemente como «Okies» ya que muchos provenían de Oklahoma, migraron a California y otros estados, donde encontraron condiciones económicas un poco mejores que las que habían dejado atrás. Durante la Gran Depresión agricultores, trabajadores, y el hombre de a pie eran tratados como perros. Steinbeck utilizó este simbolismo al hacer que el perro de la familia de Joad fuera atropellado por una persona rica que conducía un elegante coche descapotable al principio de la novela. Los Joad se niegan a ser quebrantados por sus circunstancias. Mantienen su dignidad, honor y amor propio, a pesar de las dificultades y tribulaciones que los afectan.

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Sesión 12. Club MUCHALETRA: Noches Blancas, de Fiódor M. DOSTOIEVSKI

Publicado en Club MUCHALETRA el 26 de Marzo, 2012 por Club de lectura – 1 Comentario. Haz el tuyo

En la próxima sesión que tendrá lugar el 16 de abril (19:15), comentaremos el libro de Fiódor Mijáilovich Dostoievski: Noches blancas.

F. M. Dostoievski: Nació en Moscú en 1821 y murió en San Petersburgo en 1881. Se graduó como ingeniero militar aunque no llegó a ejercer. Escribió su primera novela, de carácter epistolar, Pobres gentes, a los veinte años. Fue acusado de conspiración y condenado a muerte, aunque le fue conmutada esta pena por la de cuatro años de trabajos forzados en Siberia. Basadas en su experiencia carcelaria escribió Memorías de la casa muerta y Memorias del subsuelo que le valieron un gran prestigio como escritor. La publicación de Crimen y castigo (1866), El adolescente (1875) y Los hermanos Karamazov (1879) le consagraron como uno de los novelistas rusos más universales. En su obra se refleja una gran preocupación por la decadencia de Occidente, por el avance del hombre hacia la nada y por su profundo análisis psicológico de los personajes, siempre en situaciones límite.

Noches blancas: novela corta publicada en 1848. Como en muchas de las obras del autor, la obra está narrada en primera persona por un narrador sin nombre. El protagonista es el arquetipo del joven soñador y solitario e imagina constantemente su vejez solitaria. Durante uno de sus largos y cotidianos paseos por las calles de San Petersburgo se encuentra con una joven, Nástienka. Hasta entonces, éste nunca había hablado con mujeres y mucho menos se había enamorado, pero hay algo de ella que le hechiza. El relato está estructurado durante cuatro noches y una mañana.

El título de la novela hace referencia a que en Rusia ocurre un fenómeno durante el solsticio de verano, en las áreas de latitud alta (como es el caso de San Petersburgo), en el cual las puestas de sol son tardías y los amaneceres más tempranos, como consecuencia de ello,  la oscuridad nunca es completa. A este fenómeno natural se le conoce popularmente con el nombre de noches blancas.

El director de cine Luchino Visconti se basó en esta novela en 1957 para crear su película “Noches blancas”  protagonizada por Maria Shell y Marcello Mastroianni.

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Sesión 12. Club ARTEMISA: Manifiesto personal, de Ana María MOIX

Publicado en Club ARTEMISA el 26 de Marzo, 2012 por Club de lectura – Deja tu comentario

En la próxima sesión que tendrá lugar el 16 de abril (11:00), comentaremos el libro de Ana María Moix: Manifiesto personal.

Ana María Moix (Barcelona, 1947): escritora española, hermana del también escritor Terenci Moix. Es autora de una obra poética que combina lo experimental con lo lírico. Ha publicado Balada del dulce Jim (1969), Call me Stone (1969) y No time for flowers (1971), así como la recopilación, A imagen y semejanza (1983). Fue incluida en la antología Nueve novísimos poetas españoles (1979) por José María Castellet.

En el campo de la narrativa ha publicado, entre otras obras, Julia (1970), Ese chico pelirrojo al que veo cada día (1971), La maravillosa colina de las edades primitivas (1981), Los robots. Las penas (1982) y Vals negro (1984). En 2002, y después de un silencio editorial de ocho años, la autora catalana reunió diez relatos en el volumen, De mi vida real nada sé. Entre otros trabajos suyos, hay que citar el libro de reportajes Els barcelonis (1988) y numerosas traducciones de autores extranjeros, “Monosílabos o mugidos bovinos a cualquier pregunta”.

Manifiesto personal: La autora catalana se aleja por una  vez de la narrativa de ficción, y lo hace para sentar acta del estado, del mal estado de las cosas. Es un libro contundente donde la autora no deja sin señalar parcela alguna de cuantas han contribuido a que nos encontremos desvalidos, desnudos y perplejos frente al actual descalabro económico y moral. Entreverado de anécdotas, recogidas a pie de calle, y escrito con una amenidad que se agradece, deliberadamente alejado del ensayo sesudo, pero sin perder jamás la agudeza del pensamiento, este Manifiesto personal dedica atención a todos los estamentos sociales y a los problemas que les aquejan. En palabras de la propia autora lo que intenta es “captar simplemente cómo vive la gente de hoy en nuestro país, qué problemas les quitan el sueño o qué ilusiones les impelen a seguir bregando con un día a día cada vez más dificultoso y en muchísimos casos, demasiado dramático.”

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